Tendrás que perdonarme
- Cristian Alvarez

- 7 jun 2020
- 1 min de lectura
Actualizado: 7 jun 2020
Tendrás que perdonarme,
pero es que ahora sí
me pegó feo tu ausencia,
y ya no veo la diferencia
de días que faltan para verte,
sino la distancia
que le resta al segundero
por recorrer hasta encontrarnos.
No puedo dormir,
y al mismo tiempo
me es tan difícil
estar despierto.
Vivo en un estado
poco más o menos catatónico
que me excluye del mundo
al que ya no le pertenezco
más de lo que soy de ti.
Perdí el apetito,
y sólo me siento en la mesa
por algo de nostalgia
y otro tanto de costumbre,
mientras permanezco indiferente
a mi alimento que se volatiliza y enfría
haciéndome sentir vacío y con asco.
Sería imprudente salir a la calle en este estado,
por lo que me he confinado a mi habitación.
Ahí enterrado en mi cama debajo de las sabanas
me voy hundiendo más allá de la locura y mi colchón.
Mientras flores silvestres se pintan solas
por toda mi piel desde mi corazón,
me cuido de los gallinazos que vigilan mi sueño
esperando hambrientos la oportunidad del descuido,
y vigilan atentos la frecuencia de mi respiración.
Hoy vinieron a visitarme un par de amigos imaginarios,
preocupados por no verme más en los lugares de siempre,
hice todo por convencerles que estaba bien,
así que jugamos al póker, cantamos con guitarra
y vaciamos botellas de todo alcohol.
Pero terminaron por abandonarme
cuando se dieron por vencidos, cansado y aburridos
de tanto insistir salir a distraerme y yo decirles que no.
Tendrás que perdonarme,
pero hasta no verte,
no se me ocurre nada mejor
que morir de amor.





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