La segunda sombra
- Cristian Alvarez

- 22 mar 2019
- 1 min de lectura
Tengo un collar de ajo
y una filosa estaca,
tengo cargada una mágnum
con balas de plata,
tengo un crucifijo
que me bendijo el Papa
y hasta agua bendita
en una moderna botellita
con atomizador,
pero aún no logro deshacerme de ti.
Porque a todas partes a donde llego
te veo, y a donde no… te recuerdo,
haciéndome imposible huir.
Porque estuvimos en tantos lugares
que resulta imposible salir a la calle
sin toparse con los que éramos antes,
esos brutos, tontos, estúpidos, ignorantes
que creían que algún día
las circunstancias cambiarían
que las discusiones cesarían
y que hasta el amor regresaría,
sin darnos cuenta de que pronto
nuestro noviazgo terminaría
y que a nuestro andar se sumaría
una segunda sombra que imitaría
lo que alguna vez con la otra hacía.





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