No podría estar en un lugar mejor
- Cristian Alvarez

- 23 jun 2019
- 1 min de lectura
Parece la ventana a un sueño
la imagen de nosotros abrazándonos.
Y se distingue apenas que somos dos
pues hasta al aire le cuesta entrometerse
entre nosotros.
Y hacen falta brazos para acariciar regiones
o sobran dos pues parecemos un mismo torso.
Y hasta la noche parece protegernos
con su oscuridad más profunda
como si confabulara
la oportunidad a conocernos mejor.
Y el frío parece guardar distancia
pues el sol habita en nosotros dos.
Es entonces cuando en pleno trance de besos
hacemos una pausa
y nos admiramos el uno al otro
y nos platicamos nuestro amor
sin decir palabras.
Y sonreímos
pues no podemos negar nuestra alegría
y de puntitas mi respiración recorre
los centímetros de distancia que existen
de tu cuello a la comisura de tus labios
y cuando llego ahí, te beso,
al principio despacio
luego más y más
hasta casi perder la conciencia
y todo se vuelve paz,
y todo eres tú
y todo comienza.
Y no hay besos con sabor a repetición
sino que cada uno es una experiencia
extraordinaria y diferente de la anterior
y es aquí donde concluyo
que no podría estar en un lugar mejor.





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